domingo, 18 de julio de 2010

Pero ¿a qué se le debe que la fotografía de repente se le haya conferido aura?...

“Entra en juego el experto. Pero no es el experto en fotografía, cuyo representante es Walter Benjamin o, más próximo a nuestro tiempo, Roland Barthes. Ni la “chispa del azar” de Benjamin, ni el “tercer sentido” de Barthes garantizarían el lugar de la fotografía en el museo. El entendido que esta tarea requiere es el historiador del arte pasado de moda con sus análisis químicos y, aún más importante, con sus análisis estilísticos. Autentificar la fotografía requiere toda la maquinaria de la historia del arte y la museología, con unas pocas adicciones y más de un juego de manos… Lo que me interesa es la subjetivización de la fotografía, cómo a manos del experto la “chispa del azar” de la fotografía se convierte en el estilo de la fotografía. Al parecer, ahora podríamos detectar la mano del fotógrafo, de no ser, claro está, porque se trata de su ojo de su visión única…



Naturalmente soy consciente de que al plantear la cuestión de la subjetividad estoy reviviendo el principal debate de la historia estética de la fotografía, entre la copia manipulada y la copia directa, o las muchas variaciones sobre este tema. Sin embargo, mi intención al plantearla es señalar que la recuperación del aura de la fotografía no haría sino subsumir bajo la bandera de la subjetividad toda la fotografía; la fotografía cuya fuente es la mente humana y la fotografía cuya fuente es el mundo a nuestro alrededor…


El establecimiento del aura, así como la consiguiente actividad coleccionista y expositiva… se extiende a la tarjeta de visita, la ilustración de moda, la fotografía publicitaria, la instantánea o polaroid anónimas. En el fondo de cada uno de nosotros hay un Artista, por lo que podemos encontrar nuestro sitio en el espectro de la subjetividad. Desde hace tiempo, un lugar común de la historia del arte es que el realismo y el expresionismo son sólo cuestiones de grado; esto es cuestiones de estilo.


La actividad fotográfica de la posmodernidad actúa, como cabe esperar, en complicidad con estas modalidades de la fotografía-como-arte, pero lo hace solo para subvertirlas y superarlas… la fotografía es siempre una representación, un siempre-ya-visto. Sus imágenes son hurtadas, confiscadas, apropiadas, robadas. En estas obras no puede localizarse el original, puesto que está siempre diferido; incluso el yo que podría haber generado el original aparece como copia.”

La actividad fotográfica de la posmodernidad (fragmento)
- Douglas Crimp

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